Virus y manchas, virus al fin y al cabo

Como prometí en la última entrada voy a ser un poco más científico en esta nueva. Aprovechando que en mis últimas guardias he tenido casos de esta tipo voy a hablaros de tres virus que somos capaces de distinguir porque siempre producen el mismo cuadro, o casi, pero no perdáis lo esencial, son VIRUS, sabéis como manejarlos, ¡no les tengáis miedo por muchas manchas que provoquen!.

 

1) El más conocido.

Niño en edad de guardería, acatarrado todo el año, lo normal. De pronto comienzan a aparecer alrededor de la boca unas pequeñas papulitas, a veces también vesículas, y al rato descubrimos que en sus manos y piernas hay lesiones similares, y para colmo también tiene alguna en el culete, ¡y fiebre! (es posible que si le abrís la boca tenga alguna dentro)… ¡a urgencias!.

Este es el cuadro típico de la Enfermedad mano-boca-pie, sí, el que le puso el nombre ese día no tenía ganas de pensar. Es producido por un virus llamado Coxsackie, contagioso por contacto directo de secreciones (las secreciones adoran las guarderías), por tanto es común que enfermen varios niños a la vez, por suerte no tiene tratamiento específico y cura sólo en unos días.

 

   2) El que diagnostica el segundo pediatra

Niño en torno a los 2 años de vida que comienza con fiebre (más o menos mocos, ya sabéis que vienen de serie), puede incluso llegar a ser alta. Todos los padres (menos los que leéis este blog) corriendo para urgencias, el pediatra explora a vuestro hijo, os dice que está bien, no hay foco, será un virus, y para casa. Después de tres interminables días viendo como la fiebre viene y va parece que el pequeño mejora, ya no hay fiebre, pero de pronto descubrís al desvestirlo que tiene todo el cuerpo lleno de unas manchas rojitas, por todos lados, aunque el pequeño está bien asusta, así que de nuevo a urgencias. Aquí entra en juego el segundo pediatra, le contáis el cuadro y os da el diagnóstico con toda seguridad: Exantema Súbito.

Efectivamente, es un exantema súbito, y lo sabemos porque siempre cursa igual, tres días de fiebre, desaparece, y tres días de manchitas. Está producido por un virus llamado: Herpes Virus tipo 6 (olvidad lo de herpes), es un virus, cura sólo.

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         3) El que le “saca los colores” a nuestro hijo

Nuestro hijo cursa un proceso catarral con fiebre, lo normal, y de pronto comienza con manchas por todo el cuerpo, rojizas, que al presionarlas desaparecen, pero lo que más llama la atención es que le han salido dos “chapetas” en la cara, que da la impresión de que le han dado dos bofetadas. Nos acercamos al pediatra y nada más entrar nos da el diagnóstico: Eritema Infeccioso.

El eritema infeccioso o megaloeritema está producido por un virus llamado Parvovirus B19, cursa con fiebre inicialmente y exantema posterior, con la característica típica del eritema en ambas mejillas a modo de bofetón. Virus = actitud expectante.

 

 

 

Espero que hayáis conocido un poco más a algunos virus relativamente frecuentes en la edad pediátrica. ¡Nos leemos en breve!.

 

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Lactancia Materna, vínculo especial o historia de terror

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Todos tenemos claro, o deberíamos tenerlo, que la leche materna es el mejor alimento que puede tomar nuestro hijo durante su crianza, suficiente por sí sola durante los primeros 6 meses y fundamental en su alimentación hasta el año de vida.

Después de este párrafo obvio y manido me he decido a escribir sobre ella por varios motivos. Primero porque a pesar de ser muy conocida mi impresión en consulta es que es una gran desconocida, segundo porque existen muchos mitos alrededor de ella que se convierten en obstáculos a la hora de mantenerla en el tiempo, y tercero porque creo, al igual que pasa con las vacunas, que insistir en sus beneficios nunca está de más.

Todo el mundo “conoce” la lactancia materna, pues claro, ponerte el niño al pecho y ala, a comer, es fácil, ¿no?. Se le presupone a la madre el instinto y al niño la habilidad, se recuerda que los bebés comen siempre cada 3 horas (modo ironía ON), y se completa el cuadro con uno o dos biberones de fondo, esperando en el banquillo listos para entrar a jugar. Ante este panorama y bajo mi experiencia en consulta surgen cuatro opciones:

– La menos frecuente (con diferencia): niño hábil, madre predispuesta, descansos de 2-3 horas entre tomas y algún biberón esporádico en los primeros días hasta que la familia se da cuenta de que el niño aguanta sin ellos. Si estás en este grupo disfruta, has tenido “suerte” y vas a vivir una relación especial con tu pequeño.

– La más común: madre con un tremendo instinto, lleva 9 meses soñando con amantar a su pequeño, bebé con hambre, le cuesta engancharse y a veces te hace daño, pero lo consigue, aunque algo tiene que ir mal, pide muy frecuente, cada hora o menos. El arbitro (abuela, enfermera, pediatra) pita cambio, sale la teta y entra el biberón, el niño se lo toma, duerme 3 horas, problema resuelto. Conclusión: cuando pasen esas 3 horas lo pondré un poco al pecho y si sigue igual le daré otro biberón que le ha ido de escándalo.

Si estás en este caso, y siempre individualizando cada lactancia (no todo vale para todos), me gustaría tranquilizarte, lo que te pasa es lo más normal, intenta conseguir la postura en la que estéis más a gusto (si no te hace daño lo estás haciendo bien). y no te preocupes porque mame cada hora o menos, es lo NORMAL (el primer punto era lo menos frecuente), no necesita nada más que lo tengas en brazos y estés atenta a los signos que veas, sabrás cuando quiere pecho, olvídate del reloj, de verdad alguien puede pensar que una criatura que acaba de nacer tiene un cronómetro para saber que tiene que comer cada 3 horas… Y si las horas pasan y la irritabilidad aumenta ya habrá tiempo de tirar de los suplentes.

– La segunda en frecuencia: mamá y pequeño lo hacen bien, con más o menos dificultad se instaura la lactancia materna, pero el pequeño no se sacia, está siempre irritable y no termina de ganar peso correctamente. Es hora de que entre el fisioterapeuta del equipo (expert@s en lactancia), pues habitualmente hay problemas posturales que hacen que las tomas no sean efectivas, y se intenta corregir todo lo corregible pero la mejoría es escasa. En este caso no os preocupéis, lo habéis hecho perfecto, es el momento de mover el banquillo, el biberón no es el diablo, las leches artificiales son un excelente alimento, y vuestro pediatra os ayudará y os recomendará como seguir una lactancia mixta (lo ideal) o artificial, pero por favor, no os sintáis culpables, lo estáis haciendo genial, pero cada partido (lactancia) es un mundo, ninguno se parece a otro.

– La última e igualmente respetable: bebe hábil, mamá que no quiere dar el pecho. Aquí sólo hago una pregunta en consulta: ¿te han informado de los beneficios de la lactancia materna?. Si la repuesta es que sí, ni media palabra, mi obligación es acompañar a esa madre en su crianza, y no será ni mejor ni peor madre. Si responde que no o duda ya me encargaré de reforzar porqué es recomendable dar el pecho, pero siempre, la decisión será suya, y nunca se equivocará.

Con respecto a los mitos en relación con la lactancia materna solamente voy a recalcar uno, va ejemplo. Madre encantada con su lactancia materna, revisión de los 18 meses: Juan me ha comentado ______ (poned quien queráis, profesional, amigo o familiar) que comience a darle ________ (poned la leche artificial que queráis) porque ya mi leche para la edad que tiene el niño no le alimenta lo suficiente. NO, FALSO. La leche materna SIEMPRE será le mejor leche que pueda tomar nuestro hijo independientemente de la edad que tenga, la decisión de introducir otra leche o dejar el pecho nunca puede venir de la creencia de que no le alimentará el pecho.

Espero no haber sido muy pesado y prometo que la siguiente entrada será “más científica”. Voy a terminar dando la enhorabuena a todas las madres y padres de mi consulta, estoy muy contento con el porcentaje de lactancia materna exclusiva, estoy muy contento con las madres que siguiendo mis consejos suplementan y no abandonan el pecho (por poco que sea) y estoy muy contento con las mamis que no dan el pecho y aguantan que les pregunte el porqué, porque todas, todas estáis criando a vuestros hijos genial.

Los brazos, el acostumbrase, ser padre y tener un bebé

Buenos días.

Esta entrada tiene poco de científica, o no, pero he buscado un hueco para escribirla después de mis últimas experiencias en consulta. En las dos últimas semanas he visto más de tres y cuatro padres acudir a revisión con su bebé de entre 1 y 4 meses con sensación de angustia en su rostro, todos contaban el mismo “problema”:

– “Juan el niño no está nunca tranquilo, le doy el pecho (o biberón), lo dejo en su cuna y se pone a llorar, sólo se calma si lo cojo en brazos, y así todo el día”.

Cara de póker, miro a la madre, miro al padre, miro a la abuela. Cambio el gesto, pausa, uso el tono más comprensivo posible y les pregunto:

– “¿Y porqué no lo tienes en brazos si eso es lo que le gusta”?

La abuela interrumpe a su hija, ¡que disparate es ese de tener al niño todo el día en brazos!. Miro a la madre, gesto inconfundible, intercambio una mirada de complicidad, te voy a echar una mano, empiezo:

– “Los bebés están “diseñados” para estar en brazos de sus padres, se sienten a gusto, protegidos, cerca de TODO lo que necesitan, el disparate es dar de comer a un niño de 2 meses y “soltarlo” solito en una cuna, donde se sentirá sólo, y cuando se sienten así pues lloran. Así que mi consejo es que lo tengáis en brazos todo el tiempo que queráis”

El gesto de la madre cambia, escucha de otra persona eso que ella sentía como natural pero el entorno le hacía ver como incorrecto. El padre sonríe a su mujer y la abuela tuerce el gesto resignada.

 

Pues sí, tenía necesidad de dejar por escrito lo que muchas veces explico en consulta. Los bebés necesitan estar arropados, eso es lo natural, y no, no se acostumbran a los brazos, no hay ningún estudio donde se demuestre que niños de 9-10 años necesitan ser mecidos por sus padres para dormir porque cuando tenían 4 meses estaban siempre en brazos. Y los padres necesitan coger en brazos a sus hijos, sentirlos, saber que son necesarios e imprescindibles, esos momentos pasan rápido, se esfuman y nunca vuelven.

Por tanto abrazad a vuestros hijos, cogedlos, besadlos, mucho. Cuando alguien os diga que se va a acostumbrar a los brazos responded: ¡ojalá!. Ojala mantengan siempre la costumbre de sentirse a gusto y protegidos en brazos de sus padres, ojala quieran que estemos siempre dándoles besos… ya os digo que no, todo pasa, los niños crecen.

 

 

Mitos y creencias

¡Feliz Año a todos!

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Estamos de vuelta, y que mejor para empezar el año que una entrada ligera para desengrasar después de los excesos navideños y en plena temporada gripal. Allá vamos con una de preguntas y respuestas rápidas:

 

  • Cuanto más alta es la fiebre más grave es la infección: NO. Un resfriado común puede dar fiebre alta y un cuadro infeccioso más grave puede dar fiebre de 38ºC, lo más importante no es cuanta fiebre tenga el pequeño si no cómo sea su estado general.

 

  • Si tiene fiebre muy continua tengo que alternar Ibuprofeno y paracetamol para que no le suba: NO. Ya sabéis que la fiebre es un mecanismo defensivo, mata “bichos” y hace más efectivo a nuestro sistema inmune, por tanto NO TRATAMOS LA FIEBRE en sí, TRATAMOS EL MALESTAR que produce, por tanto si nuestro pequeño tiene 38ºC y está jugando: keep calm, dejadlo tranquilo. La recomendación siempre ha de ser no alternar medicamentos, pues multiplicamos posibles efectos adversos de manera innecesaria.

 

  • Si la fiebre dura muchos días es porque necesita antibióticos: NO. Los procesos virales duran el tiempo que tarde el pequeño en combatirlos, para ejemplo los cuadros gripales que estamos viendo actualmente de hasta 7 días de fiebre. Si la infección se prolonga en el tiempo si es aconsejable ir revisándolo en consulta, pero si la exploración no cambia y vuestro pediatra no os receta antibióticos confiad en él, esta actuando de maravilla.

 

  • No paran de salirle “velas” por la nariz, ¡a la farmacia a por un mucolítico!: Por regla general NO. Os remito al capítulo sobre catarros.

 

  • ¡El niño está resfriado… Paco cierra las ventanas, atranca las puertas, lo ponemos en cuarentena, llama a la guardería que faltará 2 meses por lo menos, cancela las vacunas y deja el trabajo!. NO. Los niños son en sí mocosos, y no debemos hacer de ello una enfermedad, si está con mocos pero se encuentra contento y sin fiebre, llevadlo al parque, al pueblo el fin de semana y también a la guardería. Puede y debe hacer vida normal, recordad que pasará casi todo el invierno produciendo mocos sin parar.

 

Todo lo que he planteado son dudas que surgen en estas fechas. Ahora que estamos en plena temporada de gripe me gustaría daros dos consejos:

  1. La gripe es un proceso viral, si habéis leído un poco mi blog tenéis armas más que de sobra para controlarla en casa, recuerda, trata si el pequeño está molesto, vigila que el estado general mejore y consulta si algo no te cuadra o la fiebre dura más días de los habituales.
  2. Si tenéis niños muy pequeños en casa (sobre todo menores de 6 meses) tened mucho cuidado con los adultos resfriados, prohibirles la entrada a casa (podéis poner un cartel en la puerta diciendo que es indicación mía), ya tendrán tiempo para visitar al pequeño, sabéis que un simple catarro en nosotros puede desembocar en una Bronquiolitis en ellos, no merece la pena correr el riesgo.

 

Para empezar el año he pretendido hacer una entrada distendida y fácil de leer, os invito a que escribáis en los comentarios aquellas preguntas, mitos, creencias que tengáis o conozcáis relacionadas con gripes y demás virus, a modo de pregunta – respuesta corta, entre todos aprenderemos y añadiremos calidad al cuidado de nuestros niños.

Gracias y Felices Fiestas

Quiero desear unas felices fiestas a todos los que habéis dedicado un ratito de vuestras vidas a leer este blog, y espero de corazón que tengáis un 2018 lleno de salud y felicidad, disfrutando a tope de los más pequeños de la casa.

El año que viene seguiremos escribiendo, con la esperanza de que al menos a un solo padre alguna de estas líneas le ayuden a comprender un poquito mejor lo que le pasa a su hijo.

Y como el titulo del blog no engaña, me toca ejercer de padre y disfrutar de mis hijos y mi familia, me despedido así hasta el año que viene. ¡FELIZ NAVIDAD!

Bronquiolitis

Nueva entrada y, como lo prometido es deuda, con sorpresa, formato video. Deseando ver vuestras reacciones: comentarios, preguntas, sugerencias…

Es época de Bronquiolitis, y como raro es el pequeño que no está resfriado se hace imprescindible conocer un poco más esta enfermedad, espero os sea de ayuda.

 

 

Mi hijo no quiere comer

Buenos días.

Como habréis deducido por el título de la entrada, el tema más votado en la encuesta (muchas gracias a todos por participar, me ha gustado la idea y creo que la repetiré en el futuro) es el problema de los niños con la comida. Es un tema largo, con tantos variantes como niños hay en el mundo, por ello voy a intentar acercarme de una forma general, dejándoos consejos que os puedan ayudar en el día a día y os sirvan de guía cuando vuestros hijos os saquen de vuestras casillas.

 

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Recordaos que entre los 6 meses y el primer año de vida el alimento principal de un bebé es LA LECHE, y si es la de su madre mejor, pero habitualmente no es suficiente, por ello se inicia la introducción de alimentación complementaria, de manera progresiva, variada y con cabeza.

Os recuerdo esto porque, bajo mi punto de vista, esta etapa va a ser fundamental de cara al futuro. Si tenéis claro que la leche es la base de su alimentación e incorporáis la alimentación de manera progresiva, variando texturas, favoreciendo su interés por la comida, dejando que experimente con los alimentos y olvidándoos de que “¡tiene que terminarse el potito porque es de los pequeños y ya tiene 10 meses!”, vais a conseguir que vuestro hijo tenga una relación placentera con la comida. Si por el contrario creéis, siempre con vuestra mejor voluntad, que vuestro hijo de 9 meses tiene que tomarse un potito de comida de 250 gramos y otro de fruta de 190 gramos por pantalones, a la misma hora y todos los días, vais, inconscientemente, a usar todas la argucias posibles para conseguirlo, juegos, cantes, tablets, avioncitos, enfados, gritos… os alegraréis cuando se lo tome todo, os preocuparéis cuando no lo haga, y vuestro pequeño creará una relación de ansiedad cuando sepa que va llegando la hora de comer.

 

Teniendo claro que si conseguimos una buena relación con la comida tenemos mucho trabajo ganado, hablaré de los niños en edad escolar, que suele ser la edad en la que la comida no entra en sus prioridades y nos vuelven locos con su continua negativa a comer. ¿Por qué mi hijo no quiere comer nunca?.

Lo primero que tenemos que tener claro es qué tiene que comer nuestro hijo, como tiene que comerlo, y aún más importante, qué NO tiene que comer. Son muy numerosos los niños que llegan a consulta con 3 años o más tomando potitos y biberones, por favor, tened claro que no hacéis ningún bien a vuestros hijos perpetuando el biberón o los potitos por encima de esta edad, no se los deis, y si se los dais no pidáis ayuda para mejorar su alimentación, es imposible ayudaros si no tenéis pensado cambiar vuestra propia actitud. Una vez hecho el rapapolvo explicaros que un niño de 3 años que se toma 3 biberones al día de 340 ml (¡1L todos los días!) es un niño que estará de continuo saciado con un único alimento que no cubre todas sus necesidades nutricionales, y que unido a la escasa apetencia de los pequeños por comer, va a hacer que de entrada no quiera ni probar la comida (sin comentar los problemas odontológicos del abuso del biberón).

Al igual que pasa con los biberones hay otros alimentos que los niños no deben comer y que soléis usar con frecuencia: zumos (sobre todo industriales), bollería, batidos… estos alimentos dados entre las comidas van a producir gran saciedad con un aporte excesivo de azúcares.

 

Bien, ya sabemos cosas que podemos hacer: fuera bibes, potitos, fuera picoteos, alimentos saciantes, fuera precocinados fáciles de usar y de dar. Seguimos. ¡Hago todo eso y mi hijo no quiere probar la comida!.

Ningún niño en nuestro país come por hambre, y esto es maravilloso, lo hacen en función de su apetito, hay niños con gran apetito que disfrutan comiendo (como nos pasa a los adultos) y otros, lo más, para los que comer es un puro trámite obligatorio que no le aporta ninguna satisfacción. Los padres cuyos hijos están en este último grupo, si estás leyendo esto es porque eres uno de ellos, tenéis que tener claro que nuestro objetivo no va a ser que HOY se coma el plato de comida, sino que nuestro hijo cree unos hábitos saludables en torno a la alimentación y que los mantenga para siempre, creedme, le estaréis haciendo un gran regalo.

Cosas claras.

Por encima de los 3 años vuestro hijo tiene que comer las 3S:  sólido, surtidovariado (verduras, pescados, carnes, pasta, arroz, fruta…) y solos. A la hora de comer debemos presentar un plato variado, si es atractivo mejor, e intentar comer como acto social, en el colegio con los compañeros o en casa con nosotros (los niños mejoran sus conductas fácilmente por imitación), usando el momento de la comida para relacionarnos, SIN distracciones (nada de tenedor va, tenedor viene al ritmo de los dibujitos), SIN obligar a que se coma una determinada cantidad (nosotros a veces comemos más y otras menos, no seamos rígidos), y por favor SIN PELEAS, si no quiere comer igual es porque no le apetece, finalizamos la comida, pasamos al postre y si tampoco lo quiere ya llegará la merienda o la cena, no pasa nada (¡no se va a desnutrir!). Algunos niños son “muy cabezones” y pueden forzar hasta el punto de tener hambre, entonces os aseguro comerá, claro está, si antes habéis evitado la tentación de “enchufarle” un bibe, zumo, bollo, galletas o similar.

 

 

Como padre se que a veces no es fácil poner todo esto en práctica, tened la tranquilidad de saber que no observaréis resultados inmediatos, pero estar seguros que si los hacéis bien a medio-largo plazo veréis cosas increíbles en el comportamiento de vuestros hijos.

 

 

¡Un saludo a todos!

 

¡Vaya tos más fea!

04:00 de la madrugada de una guardia cualquiera de septiembre u octubre. Las puertas de urgencias se abren y cual Usain Bolt entran dos padres a la carrera, con su hijo de 2 años en brazos al grito de: ¡no puede respirar!. Habitualmente todo este alboroto contrasta con el estado del pequeño, casi asintomático, que presencia todo como un espectador más, ajeno a la ansiedad de sus padres. Después de intentar tranquilizarlos te narran como estando el pequeño bien, a excepción de los típicos mocos, ha comenzado súbitamente a toser de una manera “muy fea”, como “perruna” y haciendo un ruido como si le faltase el aire, y ante la gravedad de lo que estaban presenciando han salido corriendo hacia el hospital.

Este relato, historia que vemos de manera frecuente en estas fechas, define perfectamente la enfermedad que vamos a tratar en esta entrada: el CRUP o Laringitis. ¡Allá vamos!.

 

A partir de ahora, y aprovechando los excelentes pacientes que tengo, intentaré hacer más visual las entradas aportando imágenes y videos, creo que puede ayudar mucho a la explicación de los temas. Y para comenzar con este nueva iniciativa que mejor paciente que mi hija, os dejo su tos de la pasada noche, seguro que muchos de vosotros os sentís identificados:

 

Pues sí, esto que escucháis es una laringitis, comprensible que tengáis la tentación de salir corriendo al escuchar a vuestro hijo así, pero vamos a saber un poco más acerca de ella.

Las Laringitis son, por regla general, infecciones virales (parainfluenza, influenza, adenovirus…) que motivan una inflamación de la vía respiratoria superior (laringe) de manera súbita (estaba bien y de pronto esa tos), ocasionando al paso del aire ese ruido tan característico – “estridor” – y esa tos metálica tan peculiar que simplemente escuchándola nos da el diagnóstico. Suelen darse en niños entre 6 meses y 3 años y son más frecuentes en esta época del año: otoño e invierno.

 

El cuadro de inflamación de la laringe puede ser más o menos severo, por ello, y antes de explicar como manejar una cuadro de laringitis, os recomiendo que si vuestro hijo comenzase con el ruido antes descrito y os da la sensación de que no puede respirar adecuadamente: hunde mucho el pecho y la zona por encima del esternón, se encuentra pálido… no dudéis en consultar en un servicio de urgencias. No obstante, lo más frecuente son cuadros leves, y son esos donde podéis jugar un papel importante a la hora de manejar correctamente a vuestro hijo y evitarle tratamientos innecesarios.

Ya sabemos que si nuestro hijo comienza con ese ruido está cursando un cuadro de laringitis. Deberemos acercarnos a él, consolarlo (para ellos es estresante despertar de madrugada con esa tos) y sacarlo a la terraza o a la ventana (esto último es importante pues la humedad ambiental relaja mucho la vía respiratoria superior, disminuyendo la inflamación). Si tras el primer contacto veis que el pequeño respira bien (a pesar de lo fea que sea la tos) os recomiendo administrar un antiinflamatorio (ibuprofeno) y ver como evoluciona. Habitualmente entre el efecto del ibuprofeno y la humedad respirada son suficientes para cortar el cuadro y poder seguir descansando el resto de la noche.

En ocasiones la tos metálica puede durar algunos días más o cursar con disfonía, en ese caso podéis continuar con ibuprofeno cada 6-8 horas para aliviar los síntomas. En otras ocasiones las laringitis igual de rápido que llegan se van y el estridor no vuelve a aparecer. Sea cual sea la evolución inicial, lo normal es que posteriormente quede un cuadro catarral con mucosidad y tos, así que ¡preparaos para 1-2 semanas siguiendo las indicaciones de las dos entradas anteriores!

 

Como siempre os digo, espero haya sido de utilidad esta entrada ya que se que es una patología muy alarmante. ¡Un saludo a tod@s!