El principal motivo de consulta

Aunque es un tema bastante tratado sigue siendo el principal motivo de consulta e incluso principal fuente de preocupación de padres y cuidadores: LA FIEBRE. Por ello, aunque se que puede resultar repetido y aburrido, tengo que dedicarle unas palabras.

Aún a riesgo de ser pesado no pienso realizar un tratado médico sobre “la fiebre y sus posibles causas”, me desviaría del sentido principal de este blog. Me centraré en intentar explicar que es la fiebre, porqué es inevitable que nos encontremos con ella durante la crianza de nuestros hijos y como debéis manejarla.

1) ¿Qué es la fiebre?

La fiebre NO es una enfermedad, es una respuesta del propio organismo, la provoca el niño, y como casi todo lo que hace nuestro cuerpo, es una respuesta positiva encaminada a ayudarnos. Nuestro cuerpo no piensa: ¿estás malo no?, ¡pues encima te voy a achicharrar para que lo pases peor!. Todo lo contrario, el cuerpo sabe que aumentando la temperatura va a conseguir dos efectos: primero favorecer la activación de nuestro sistema inmune para que luche contra el “germen invasor”, y segundo fastidiar a ese germen invasor, que por normal general se va a reproducir más fácilmente si hace frio.

Por tanto, si tu hijo tiene fiebre, me repito mucho, mantén la calma, piensa que es una aliada, te está informando de que tu hijo se ha puesto en marcha para combatir una infección, así que obsérvalo (me vuelvo a repetir), ¿está malo?, ¿tiene mocos y tos?, ¿está con diarrea?, ¿le duele la garganta?… Si tienes una respuesta para alguna de estas preguntas ya tienes medio camino hecho, sabes que tu hijo ha iniciado una “guerra” control algún “bicho” y conoces el campo de batalla: resfriado, diarrea, faringitis…

 

2) Nuestro encuentro con la fiebre es inevitable

Pues si, es inevitable.  Lo queramos o no nuestro hijo va a tener contacto con “gérmenes invasores”, puede que sea a partir de los 6 meses al entrar en la guardería, puede que a los 3 años, pero lo tendrá, por suerte también tendrá unos padres maravillosos que le ayudaran a sobrellevarlo.

Sí quiero hacer dos puntualizaciones: la dentición NO produce fiebre, no hay ningún mecanismo fisiológico que relacione que te salga un diente con que te de fiebre, es hasta muy probable que la dentición ni duela (¿alguna vez se ha quejado un niño de 7 años de dolor por la salida de un diente?, si de verdad dolieran ¿creéis que lo más sensato sería ponerse a morder con la zona más dolorosa? es como si jugásemos al tenis con la muñeca partida… en fin que me desvío). La segunda apreciación es que las vacunas SI pueden dar fiebre, es normal, queremos activar el sistema inmune de nuestro hijo para que reconozca y sepa actuar contra ciertos gérmenes, y ya sabemos que la fiebre favorece la acción de ese sistema inmune, así que ya podemos deducir que la fiebre con la vacunación es algo esperable.

 

3) Como debemos manejar a nuestro hijo con fiebre

Antes de explicaros como actuar cuando vuestro hijo tenga fiebre quiero excluir a los peques menores de 6 meses, si tu hijo tiene menos de esa edad y fiebre llévalo a urgencias, cualquier infección tiene más probabilidad de complicarse cuanto menor es la edad del niño, pues su sistema inmune es más inmaduro.

Por cierto, no he especificado que debéis considerar fiebre: temperatura axilar superior a 38ºC, de 37.5ºC-38ºC es febrícula, ni es normal ni es fiebre, observadlo, la evolución os dirá si es una cosa u otra. Por debajo de 37.5ºC es una temperatura normal, y SI, aunque tu hijo siempre tenga 35.5ºC y para él 36.5ºC sea mucha temperatura, es NORMAL. Si le pones el termómetro en el culete réstale 0.5ºC.

Entramos en materia. Tenéis a vuestro pequeño en casa y de pronto lo tocáis y está caliente, a por el termómetro, !tiene 38.2ºC!… ¡cariño las llaves del coche nos vamos a urgencias!. Tranquilidad, calma (perdón nuevamente por repetirme tanto), haceros primero dos preguntas: la primera es la de antes, ¿está malo?, la segunda aunque parece obvia a veces ni nos la planteamos ¿Cómo está mi hijo?. Si la primera es SI y la segunda BIEN no pasa nada, pídele cita programada a tu pediatra por si la fiebre no remitiera sola que explore al pequeño. Si la primera es NO y la segunda BIEN vigílalo, si la segunda pregunta no cambia actúa como en el caso anterior. Si la segunda es MAL trátalo:

La fiebre es nuestra “amiga”, pero está claro que tener fiebre no es agradable, para vuestros hijos tampoco (aunque ellos son más fuertes que nosotros), por ello si ves que tu hijo está molesto trátalo, dale un antitérmico y observa que pasa, intenta olvidarte del termómetro, si hace efecto verás como poco a poco se va pareciendo al pequeño destructor de siempre que sólo quiere jugar, la segunda pregunta pasará a ser BIEN y podrás actuar como en el primer caso.

Si dudas – consulta, no puedo recomendarte otra cosa, y si consultas confía en el  Pediatra.

 

P.D.1: la fiebre NO hace daño, NO deja secuelas, NO afecta al cerebro… sí puede producir, en pocos casos, convulsiones que tampoco hacen daño ni dejan secuelas (hablaremos de ellas en otra entrada).

P.D.2: la fiebre NO se trata con antibióticos. La mayor parte, con mucha diferencia, de infecciones en niños son producidas por virus que no tiene tratamiento específico, por ello simplemente aliviaremos las molestias provocadas por la fiebre hasta que la infección resuelva (puede que también le dedique otra entrada).

 

Espero os haya gustado, es un tema amplio y seguro que me dejo cosas, si os surgen algunas dudas espero poder resolverlas. Saludos a todos.

 

MI HIJO NO MUEVE EL BRAZO

Comienzo mi andadura comentando temas pediátricos, intentaré tratarlos de una manera “seria” y profesional pero desde el prisma de un padre. No esperen un blog de: “Protocolos de Pediatría”, mi objetivo no es enumerar una serie de enfermedades y poner su tratamiento, creo que para eso ya están los libros y sociedades científicas actualizándose continuamente, así como excelentes pediatras que seguro trataran a su hijo de la mejor manera. Mi objetivo es que al leerme pueda usted entender porque su hijo se encuentra así, y como puede actuar de la mejor manera para ayudarle.

Como por algún sitio hay que empezar lo haré por aquí (“empezar porque sí y acabar no se cuando”), sirviéndome de un caso visto en mi última guardia:

“María es una niña de 2 años, completamente sana y de peso adecuado a su edad. Acude a urgencias con sus padres, muy alarmados, porque “le pasa algo grave en el brazo”. Cuando volvían del parque, en contra de su voluntad claro, tuvo una rabieta (próximamente trataré un poco ese tema) y estando de la mano de su padre decidió que quería quedarse en el parque y súbitamente se tiró al suelo. El padre, intentando mantener la calma (te entiendo, no es fácil, pero lucha por mantenerla) decidió que sí era el momento para volver a casa y tiró del brazo de María mientras ella caía al suelo. El llanto fue cuestión de segundos, primero achacado a la propia rabieta, al cabo de un rato empezó a hacerse preocupante, seguía llorando, y cuando al final se calmó vieron con temor que María no quería mover su brazo derecho, lo tenía “descolgado”, impotente… ¿¡Le he roto la muñeca!?, ¿¡Le habré sacado el hombro?!… y como muchas otras cosas la película acaba en las urgencias de pediatría del hospital / centro de salud de turno.”

Este casi siempre es el mecanismo de producción, aunque puede ser otro (sé de un niño de 2 años y 1/2 que movido por el cariño que sentía hacia su hermana de meses le tiró del brazo con igual desenlace), lo que siempre sucede es una tracción súbita del brazo. Tranquilo papá (o mamá), no le has roto nada, algún caso puede darse pero no es probable, como siempre te recomendaré mantén la calma e intenta pensar de una manera racional, es complicado pero facilita las cosas.

Está claro que a tu hija le duele el brazo, obsérvala, dale algún analgésico (Ibuprofeno) y sigue observándola. Sabes que se ha caído otras veces y a los 5 minutos sigue jugando sin acordarse que tiene un “morado” enorme o la rodilla “en carne viva”, así que si sigue sin querer mover el brazo algo ha pasado, y está bien consultar en urgencias. Como te he dicho: tranquilo, seguramente no le habrás roto nada, y si mantienes la calma y le cuentas al pediatra como pasó todo le vas a evitar a tu hija una radiografía innecesaria. Un consejo, el pediatra NUNCA es vuestro enemigo, NUNCA va a querer atender mal a tu hijo o desear algo distinto a lo mejor para el pequeño (a veces podemos estar cansados y algo más serios, pero sólo eso), por ello trátalo con cariño, como un aliado, estáis en el mismo equipo, será todo más fácil.

Lo que le ha pasado a tu hija se llama Pronación Dolorosa, es una subluxación de la cabeza del radio, para que nos entendamos, se le ha salido el codo de su sitio, calma, no es grave. El pediatra intentará tranquilizarte y te pedirá que sujetes a tu hija (siempre con vosotros estará más segura y tranquila) para realizar una maniobra que permita volver el codo a su sitio, habitualmente se nota cuando se consigue y la mejoría del niño es espectacular, ni se acuerdan de lo que le había pasado y a jugar con su brazito como nuevo. Dos pequeñas puntualizaciones:

– Cuanto más tiempo pasa desde la subluxación más se inflama el codo y más complicado es meterlo en su sitio, consulta rápido (pero sin prisas) en urgencias, ningún pediatra os pondrá mala cara.

– A unos niños les pasa y a otros no, hay cierta predisposición individual, por tanto si le ha pasado una vez le puede volver a pasar, por tanto tened cuidado, pero sin extremismos, tu hijo no se ha vuelto de cristal.

 

Espero que os haya gustado esta primera entrada, como os dije espero vuestros comentarios para seguir tratando temas de interés. Un saludo.

Saludo y justificación

5 de Junio de 2017, podría haber sido ayer, mañana o nunca, pero hoy es un día igual de bueno que cualquier otro.

 

¿Por qué?

No tengo ni idea, imagino que no tengo un único motivo. El otro día en consulta, un abuelo, de esos tan sabios y que en ocasiones tan poco escuchamos, me dijo que el pediatra al que llevaba a su hija siempre le decía que él no se dedicaba a curar niños, sino a tranquilizar madres. Siendo una exageración me hizo reflexionar sobre la verdad que guardaban esas palabras. Yo soy Pediatra (aún no me he presentado – leer más abajo*), curar niños es el fin por el que eliges esta profesión y en lo que se centra casi todo tu aprendizaje previo, tranquilizar madres (incluyo formar, enseñar, acompañar, consolar…) es el medio necesario, no se entiende el niño sin su madre, tanto para tratar la enfermedad como para guiar en el camino, a veces arduo, que supone criar a un niño. En esto último debo mucho a mi mujer, por hacerme padre de dos niños preciosos, he de reconocer, y no me ruboriza, que soy mejor pediatra desde que soy padre. Antes hacía las cosas lo mejor que sabía, de una manera científica, guiándome por protocolos y guías de práctica clínica e intentando empatizar con las familias, ahora no lo intento, la empatía sale sola.

Sí, este puede ser un buen motivo para justificar este blog, aunar el rol de padre y pediatra para intentar formar, enseñar, acompañar, consolarempatizar con aquellas familias que se encuentren inmersas en la maravillosa aventura de la crianza. Sin pretensiones, sólo un granito de arena, como en la foto de portada.

 

*Presentación.

Mi nombres es Juan Poveda, nacido en Almería el 13 de Enero de 1983, Padre de dos niños, de 3 años (casi) y 4 meses, y Pediatra del Hospital Vithas Virgen del Mar.

 

 

P.D.: si crees que este blog puede ser interesante escribe un comentario sobre aquel tema que crees fundamental, la piedra angular de la pediatría, aquello en lo que los pediatras no nos ponemos de acuerdo…  y comparte con amigos.